Temixco, Mor.— En la política, una foto dice más que mil discursos, pero la nómina revela lo que la foto intenta ocultar. La imagen de la síndica Graciela Cárdenas caminando sonriente junto a Daniela Jaffet Albarrán se vende como el “nuevo rostro” del PRD en Temixco. La realidad, sin embargo, es mucho más costosa para los ciudadanos: no estamos viendo una alianza política, sino una sociedad económica financiada con recursos públicos.
La narrativa oficial celebra la llegada de Daniela Albarrán como Delegada Política para traer “nuevas voces” y “liderazgo” al partido del Sol Azteca. Pero detrás de los abrazos y los nombramientos, se esconde un esquema de nepotismo y pago de favores que convierte a la Sindicatura en una agencia de colocación familiar.
La Lealtad Tiene Precio (Y lo pagas tú)
Lo que Graciela Cárdenas no dijo en el evento es que la “lealtad” de su nueva Delegada Política ya está facturada al erario.
Mientras la Síndica levanta la mano de Albarrán en el templete, en las oficinas del Ayuntamiento se firma el cheque de Orlando Eduardo González Barrios, esposo de Daniela, quien cobra en la nómina de la Sindicatura bajo el cargo de “Asesor de lo Jurisdiccional”.
El mensaje es brutal: la Síndica no solo incrustó a su abogada y operadora en la estructura del partido; está financiando a la familia de su aliada con el dinero de los temixquenses. La imagen de ambas caminando juntas deja de ser un recorrido de renovación para convertirse en la evidencia gráfica de una simbiosis donde el presupuesto público sostiene las ambiciones privadas.
El Plan B tras el Fracaso Legal
Este movimiento desesperado para tomar el control del PRD no es casualidad; es la consecuencia de una derrota.
Graciela Cárdenas ha construido su precampaña bajo la bandera de ser víctima de violencia política, una estrategia jurídica diseñada, precisamente, por el círculo de Albarrán. Sin embargo, esa narrativa terminó colapsada.
La Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la inscripción del alcalde Israel Piña en el registro de violentadores, desmantelando la vía judicial con la que Cárdenas pretendía eliminar a sus rivales.
Al fallar la estrategia legal, el plan cambia: tomar el control de la estructura partidista (PRD) para garantizar una candidatura —plurinominal o directa— utilizando la maquinaria que ellas mismas se pagan desde el Ayuntamiento.
El Veredicto
Graciela Cárdenas ha transformado la Sindicatura en su caja chica electoral.
Lo que presentan como “nuevos liderazgos” son, en realidad, las mismas viejas mañas: asegurar puestos para el círculo cercano de abogados y familiares. La pregunta para la militancia del PRD y para los ciudadanos de Temixco es clara: ¿Quieren un partido que represente a la gente o un partido que sirva como negocio familiar de la Síndica?
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